lunes, 8 de abril de 2013

Bajo la lluvia.


Una tarde de verano, de aquellas que traen olor a otoño. 
De esas tardes  en las que el cielo, sin avisar, cambia su color y nos regala esa lluvia que atenúa el sofocante calor que sube del asfalto.
Corremos a guarecernos bajo los toldos.
No importa si nos conocemos...de hecho somos extraños, refugiados en un mínimo espacio, de la lluvia.
Pero ella camina sin prisa, con sus pies descalzos pisando con delicada firmeza ese asfalto, ahora más fresco por el agua caída.

Y olvido por un momento...que está lloviendo.

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